jueves, 28 de febrero de 2013
El proyecto España ha fracasado
miércoles, 17 de marzo de 2010
La puta subida del IVA
martes, 9 de junio de 2009
El voto absurdo
A estas alturas, todo el mundo sabe de mi afición por la lectura. En general, leo cualquier cosa que tenga letras, ya sea la etiqueta del champú, el Manifiesto Comunista o algún pasaje sangriento de la Biblia, que también los hay. Quiero pensar que es cultura, pero hay veces que pienso que sólo lo hago para humillar a mis amigos jugando al Trivial y para que la gente me diga que utilizo el mismo léxico que un aristócrata del siglo XVIII.
Cuando tocan elecciones, mi afán lector no se ve mermado ni un ápice, por lo que es frecuente que devore multitud de programas electorales. Es cierto que no lo hago con todos los partidos existentes, pero sí procuro hacerlo con las formaciones políticas que me son más afines o que considero necesario conocer, por si tocara sufrirlos durante largo tiempo.
Y heme aquí, un profundo conocedor de las políticas que cada partido relevante pretende llevar a cabo, que el día de las elecciones me presento a ejercer mi derecho constitucional, plasmando mis deseos de una sociedad mejor en un sobre cerrado. Pablo Muñoz Samper, vota.
A lo largo de mi corta trayectoria como elector censado, he votado a formaciones muy diversas, como Izquierda Unida, Ciutadans o Los Verdes. En una ocasión, incluso me atreví a votar al PSOE para las generales y al PP para el Senado, pensando que quizá con cierto equilibrio se verían obligados a alcanzar acuerdos por el bien de todos. Inocente.
Este año, por si lo queréis saber, dudé unos instantes entre Meyer (IU) y Sosa Wagner (UPyD), pues en ambos programas había cosas que quisiera llegar a ver antes de convertirme en un anciano verde y decrépito. Al final, consideré más sólido y realista el proyecto de UPyD. Pasito a pasito.
Lo que me sorprende, es que algunos de mis conocidos dicen que sistemáticamente tiro mi voto al retrete. "Si no votas al PP o al PSOE, estás tirando tu voto; esos nunca ganarán", aseguran.
¿Desde cuándo hay que votar al partido que va a ganar? Yo siempre había creído que unas elecciones servían para expresar la voluntad del pueblo. Y voluntades hay tantas como siglas políticas, e incluso más.
Pero las sorpresas no acaban aquí. Cuando me intereso por saber las razones que llevan a uno y otro a votar por X partido, me encuentro con que la gran mayoría, por no decir el 99% de los consultados, no sólo no ha ojeado un solo programa electoral, sino que una parte considerable de ellos ni tan siquiera sabe qué ideas defiende realmente el partido por el que acaba de votar. Y eso, si es que ha votado, claro está.
Sólo así se puede explicar lo siguiente:
Iniciativa Internacionalista. Este partido, heredero de Herri Batasuna y compuesto por los propios batasunos para concurrir en estas elecciones, cosa que finalmente sucedió, ha obtenido en Euskadi algo más de 115.000 votos, los mismos que el PP vasco. En Navarra, ha cosechado nada menos que 23.000 votos, un 11% de apoyo navarro. Lo inquietante no es esto, sino que resulta que en el resto de España esta formación claramente pro-terrorista, que se compone incluso de algunos activistas, ha conseguido el apoyo de 38.000 votantes. ¿Cómo es posible?
Pues resulta que una parte considerable de los votantes ha ido repartiendo sufragios según le molara más o menos el nombre de la formación. Los batasunos, que no son estúpidos, le han puesto este nombre tan molón a su partido, además en castellano, que suena aperturista y moderno para unas elecciones europeas. Y les han caído algunos votos, sí. Aproximadamente el 0'05% de los españoles votó por ellos.
Algunos lo llamarán democracia, pero para mí que esto, aquí y en Zimbawe, se llama ignorancia supina. No se puede explicar de otro modo que en lugares como Melilla, Albolote o Castellar de la Frontera hayan regalado su voto a esta formación independentista y pro-etarra.
Esto es tan absurdo, para que nos entendamos, como si una persona de color, de color negro quiero decir, votara por Falange, o como si el presidente de las Ventas lo hiciera por el Partido Antitaurino. Inconcebible.
Esto sí es tirar el voto. Es más, es dar relevancia y cabida en democracia, mediante el uso y abuso reiterado de la estupidez humana, a una serie de personas que cree en el asesinato como medio para defender sus ideas. Absolutamente deleznable.
De nuevo me asalta la duda. ¿De verdad mi voto es inútil?
Mejor haced examen de conciencia, practicad la reflexión y aplicad el sentido común la próxima vez que vayáis a decidir algo sobre la sociedad en la que deseamos vivir. Algunos parecen no entender que nos jugamos demasiado.
jueves, 6 de marzo de 2008
Elecciones 2008: Las dudas se disipan
Yo, como muchos otros, no lo veía nada claro. Después de tragarme los debates, lo único que me quedó claro es que los perdedores fueron tanto Zapatero como Rajoy, y que los grandes ganadores fueron aquellos partidos que no debatieron.
A falta de pocos días para decidir sobre el futuro de la nación, mi voto era una incógnita. Me he leído cerca de quinientas páginas en programas electorales varios, desde los partidos más gordos hasta los partidos más minúsculos, y ninguno me convencía del todo. Además de notar cierta carencia en cuanto a cifras se refiere, en ocasiones una carencia verdaderamente preocupante para un aspirante al título, he notado que utilizan, en muchos casos, un lenguaje ambiguo, llegando incluso a mostrar un programa esquivo en determinadas materias para no espantar a sus potenciales votantes.
Entonces, me topé con esta encuesta. Básicamente, en ella te hacen unas preguntas muy generales sobre diversos temas, y en función de tus respuestas te dan tu compatibilidad con las distintas formaciones políticas.
Para mi sorpresa, salí con una compatibilidad del 88% con respecto a... ¡Ciutadans! ¿Cómo es esto posible? Pues no lo sé. Pero lo más acojonante no es eso, si no que repasando las respuestas pude observar que mi postura sobre el modelo autonómico a seguir es incluso más radical que la de este partido. Vivir para ver.
En fin, que cual rayo me introduje en su web para informarme, y lo que he encontrado allí me ha gustado mucho. A mi parecer, se trata de un partido de centro-izquierda con ideas nuevas y refrescantes en contraposición a los enmohecidos y rancios ideales de la vieja guardia. Que me han ganado para su rebaño, vamos.
En la encuesta, se echa en falta a UPyD, que era mi caballo ganador, pero que más o menos se mueve por los mismos cauces que Ciutadans, hasta el punto de que no se descarta que formen juntos y vayan de la mano al Congreso. Dicen las malas lenguas, incluso, que el programa de UPyD es calcado al de Ciutadans, con matices. Yo veo muchas similitudes la verdad.
Y nada, que para acceder a la encuesta, si no lo has hecho antes, tienes que pinchar en uno de los múltiples enlaces que ponen 'encuesta', que ese bonito color azul nuclear no es casualidad. Quién sabe, quizá te aclare las dudas, como a mí, y te ayude a sentirte arropado en este mundo ingrato. Toda ayuda es poca para hacer de tu voto un elemento útil.
Al fin, la luz al final del túnel. Quién me iba a decir a mí que acabaría votando a un partido catalán... Si me dejan, claro, porque igual no hay papeletas de esas en mi colegio electoral para hacerme la puñeta. Pero no pasa nada, tengo a UPyD.
